Hoy Hablamos sobre el placebo en las plantas, pero de una forma quizás poco tratada hasta ahora. El placebo es algo que nos afecta queramos o no. En esta entrada vamos a hablar del factor positivo del placebo, tan demonizado publicamente. El placebo está en todo: en las palabras del profesional sanitario, el medicamento que tomas, en los salmos de la abuela y también en las plantas. En todo estudio científico, siempre está presente el grupo placebo y sólo se comercializa el medicamento, si el efecto es significantemente mayor en el grupo donde los probantes recibieron el auténtico medicamento, en comparación con el grupo placebo.

¿QUÉ ES EL PLACEBO?

Aunque el placebo es definido como “como toda sustancia que carece de actividad farmacológica pero que puede tener un efecto terapéutico cuando el paciente que la ingiere cree que se trata de un medicamento realmente efectivo”. El placebo también puede y tiene efecto con sustancias que si presentan actividad farmacológica. Un ejemplo de esto, lo tenemos en el hecho de que un fármaco pueda tener efecto en una persona de similares características y patologías y en otras no. El placebo no es más que la prueba de que nuestros pensamientos pueden interferir directamente en nuestra curación. Esta afirmación que puede resultar extremadamente esotérica forma parte de una nueva disciplina científica la “psiconeuroinmunología“. Pero vamos a remontarnos al pasado.

SIGNIFICADO DE FÁRMACO

La palabra fármaco proviene del término griego [Pharmakon], palabra polisémica (es decir con varios significados) que sirve para designar al mismo tiempo:

  • una medicina
  • un veneno
  • o una sustancia mágica

¿Sorprendid@?

¿Te parece difícil de aceptar que una misma palabra sirva para designar términos tan dispares? si reflexionas sobre esto, te va a parecer absolutamente lógico. Vamos a comenzar con el binomio Medicina/veneno. Paracelso lo resumió perfectamente con su famosa cita:

“la dosis hace al veneno”

Pero antes que el, el concepto era ya conocido, de hecho a algunas plantas con propiedades tóxicas y medicinales se les atribuía el poder de decidir entre la vida (medicina) y la muerte (veneno).  Prueba de ellos son algunos textos egipcios conservados (Papiros Eber 1.500 a.C),  uno de los primeros documentos medicinales escritos conocidos, donde conviven recomendaciones medicinales con toxicológicas y también la magia. (1)

Paracelso en su botánica oculta Herbanostra
Paracelso y la botánica oculta
Papiro Ebers el prime texto conservado sobre medicina Herbanostra
Papiro Ebers: uno de los primeros textos médicos registrados

Qué dice la ciencia sobre la dosis del veneno

Hay un concepto usado en toxicología (2) (que por cierto etimológicamente significa veneno de flecha) que trata la dosis necesaria para que una sustancia sea tóxica. Se trata del término LD50, del inglés “lethal dosis”, si tenemos una LD50 de 3000 mg/kg para la sal, significa que la dosis letal media que mataría al 50% de los individuos (3) sería de 3000 mg por Kg de peso corporal, para un adulto de 60 kg serían 180 g. de Sal. Es un valor que sirve de referencia para comparar la toxicidad de determinadas sustancias. Mientras más alto sea el LD50, más segura será la sustancia, porque más cantidad es necesaria hasta que aparezca una reacción de toxicidad. Esto quiere decir que sustancias inocuas, a altas dosis, también pueden ser venenosas.

¿Se entiende verdad?, Os pongo algunos ejemplos basados en estudios experimentales en roedores. Lo que trato de mostraros es que hasta la sal de mesa puede ser, según la cantidad que tomemos, letal.

  • Sal de mesa LD50 de 3000 mg por Kg de peso corporal
  • Ibuprofeno LD50 636 mg/kg
  • Aspirina LD50 200 mg/kg
  • Cafeína LD50 192 mg/kg
  • Nicotina LD50 50 mg/kg

Una sustancia puede ser medicina y veneno

Por lo que tendremos que tener especial cautela con sustancias que dosificamos de forma elevada. Sean alimentos, medicinas sintéticas y sí, incluso plantas medicinales. Lo natural no es siempre inocuo. Pero por supuesto, si la dosis elevada de una sustancia natural nos puede dar problemas, con más razón, determinados medicamentos que de por sí se encuentra sintetizados, concentrados y potenciados para dar un resultado rápido y eficiente.

Y ojo, aunque en algún momento estos mismos medicamentos nos puedan salvar la vida, pues un uso continuado puede ser extremadamente peligroso. Por ejemplo tomarnos una aspirina, o un ibuprofeno no nos va a hacer daño, pero el uso continuado de Antiinflamatorios del tipo no esteroide (como el paracetamol, ibuprofeno y la aspirina entre otros) puede producir graves consecuencias para la salud. Y esto no lo digo yo, lo dicen numerosos estudios científicos publicados, que hay que molestarse en encontrarlos claro, porque en la prensa convencional esto no sale publicado. (4)

Sobre alternativas naturales a los antiinflamatorios convencionales te hablo en la entrada sobre la Filipéndula y sobre el Jengibre en el blog de Herbanostra.

La Magia de Pharmakon se refiere al placebo en las plantas

Esto de que la dosis hace al veneno, es de sentido común. Pero que me decís del tercer significado, “Sustancia mágica”. Esto es ya más difícil de integrar en un discurso científico y más bien tiene algo que ver con un discurso pagano y supersticioso de la medicina tradicional que con la medicina.

¿Seguro?

Y si te dijera, que bajo sustancia mágica, podemos encontrar también el término totalmente aceptado científicamente del “placebo”. Bueno aceptado sí, pero demonizado, menospreciado e incluso ridiculizado, pues también. Cualquier estudio científico que se precie con voluntarios humanos, debe comparar los resultados con un grupo “placebo”. Es decir un grupo que sin saberlo no recibe medicina alguna, sino un placebo. Y si el estudio es doble ciego, ni siquiera el médico que analiza los resultados, sabe si el paciente es del grupo placebo, o no. El fármaco sometido a estudio, será apto para la comercialización, sólo si el grupo de muestra supera con creces al placebo.

En mi profesión recopilo infinidad de anécdotas de usos populares de plantas y rituales tradicionales que aparentemente funcionan. La mayoría de ellos son validados por algún que otro estudio científico. Otros no, puede que actúen por el placebo en las plantas, puede que la ciencia aún no conozca todo. Pero y si funcionan, sin costarnos en muchos casos nada, sin efectos secundarios, ni interacciones. Si funcionan, aunque sea placebo, pues si funcionan, yo digo ¡bienvenido sea el placebo!.

Los médicos de antes, me comentaba un farmacéutico retirado, prescribían a veces placebo cuando detestaban enfermedades de tipo psicosomáticas. Comprimidos de sacarosa en su formulación en latín, para que el paciente no supiera de la simplicidad del “fármaco” en cuestión, que funcionaban a las mil maravillas. Esto era antes, claro, cuando en las farmacias se tenía el maravilloso oficio de producir fármacos, ahora, bueno, ahora es otra cosa.

Hoy, la medicina actual ha dejado de darle importancia al placebo. Incluso cree insultar a medicinas alternativas con la despectiva calificación de -…eso es sólo placebo-. ¿Es realmente un insulto? Si de verdad esas disciplinas alternativas fueran sólo placebo, si fueran capaces de hacer sanar a un paciente sólo por el mero convencimiento del paciente… Oye ¿Dónde está el problema?. 

No soy ingenua, ya sé que la crítica, a veces, va ligada a las injustificadas sumas económicas que se piden por estos tratamientos alternativos. Hasta ahí llego. Pero nadie dice nada contra las desorbitadas facturas de médicos idolatrados o de fármacos que de la noche a la mañana pasan a costar cifras totalmente obscenas, sólo porque las farmacéuticas descubren un nuevo uso adicional. Todo esto es inmoral provenga de una consulta en medicina alternativa o convencional. Pero el placebo es…

¡el placebo es lo mejor que nos puede pasar!

Ojo, con esto no quiero decir, que las plantas hagan efecto únicamente debido al placebo. Ni tampoco estoy de acuerdo con la afirmación sobre que las medicinas alternativas sean sólo placebo. Sólo quiero decir, que el placebo forma parte de cualquier terapia y es algo extremadamente beneficioso para el paciente.

Y para terminar con esta reflexión, quería darle otro matiz a la sustancia mágica, porque si la sustancia mágica puede ser algo positivo, puede ser placebo, también puede ser “Nocebo”, que es todo lo contrario al placebo. Si alguien piensa que un fármaco, o una planta puede hacerle daño, que no lo tome, porque si está convencido de ello, tiene una probabilidad bastante alta de que al tomarlo le siente mal, porque estará siendo víctima del Nocebo. En este caso el “Fármaco” sería igual a sustancia mágica negativa, es decir nocebo, es decir veneno,…está muy claro.

La literatura médica está repleta de casos de diagnósticos falsos, en los que el paciente ha acabado desarrollando la enfermedad, e incluso muriendo debido a su puro convencimiento. Por lo que tengamos cuidado con los diagnósticos, con las expectativas de vida, con las creencias, porque en muchos casos puede que no actúen en nuestro favor. El placebo en las plantas existe y podemos usarlo en nuestro beneficio.

Como veis es alucinante profundizar en la etimología de las palabras. Estamos muy mal acostumbrado, a veces hasta nos puede molestar que algo no sea: blanco o negro. Nos han educado para posicionarnos, para polarizar y la realidad es que la vida está llena de matices, no es blanca, ni negra, sino que está repleta de grises. Y prueba de ello es que una misma palabra tenga un significado tan multidimensional como “Pharmakon” y pueda designar al mismo tiempo conceptos incluso diametralmente opuestos.

¿Es esto un sinsentido o un reflejo de que debemos estar abiert@s a relativizar nuestras creencias?

Aquí sólo queda ejemplificada la palabra “fármaco” que nos deja de manifiesto que algo ni es bueno, ni es malo, ni medicina, ni veneno, sólo dependerá de la dosis y de la creencia que pongamos

Herbanostra

Fuentes: